Cómo cultivar Cake Bomb Regular
Cake Bomb Regular es una semilla regular de dominancia índica (60% índica / 40% sativa) que cruza la Do-Si-Dos con la PCS1 [WiFi3 × (Scott’s OG × Casper OG)]. Alcanza un THC medio, del 15 al 20%, con un 0,2% de CBD, un sabor a diésel y afrutado, y un efecto relajante y corporal de fondo índica. Es una planta de porte medio, de unos 150 cm, que florece en 8 a 10 semanas y da grandes cosechas dentro y fuera.
Su gran seña es doble: por un lado ese sabor a combustible dulzón con su relajación índica; por otro, su condición de semilla regular, la opción de quienes crían sus propias plantas y buscan conservar y cruzar genéticas. Esta guía se centra en eso: en su perfil índica de la familia OG Kush, su gran rendimiento y el cultivo pensado para el criador.
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Cake Bomb Regular
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THC | 15% - 20% (Medio) |
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Tipo | Regular |
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Rendimiento | Alto |
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Fenotipo | 60% Indica / 40% Sativa |
Cake Bomb
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THC | 15% - 20% (Medio) |
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Tipo | Feminizada |
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Rendimiento | Alto |
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Fenotipo | 50% Indica / 50% Sativa |
Diésel afrutado y linaje OG Kush
Aquí está lo que más la distingue. Cake Bomb Regular cruza dos genéticas americanas de primer nivel. La Do-Si-Dos aporta su potencia y su cuerpo denso; y la PCS1, con su mezcla de WiFi3, Scott’s OG y Casper OG, ese fondo a combustible y su vigor. En su árbol asoman variedades icónicas de la familia OG Kush, como la Girl Scout Cookies, la Triangle Kush y la Rare Dankness #1. El resultado es una índica sabrosa, con un sabor a diésel dulzón poco habitual.
Esa mezcla de potencia y sabor es justo su gran atractivo: la relajación densa de una buena índica con ese punto de combustible afrutado que la hace única. Es una variedad para quien busca cuerpo, sabor y una genética estable de la que partir.
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Efecto índica relajante y gran cosecha
Su segunda gran baza es el efecto y la producción. Con un 60% índica y un THC del 15 al 20%, ofrece una relajación profunda y centrada en el cuerpo, que calma la tensión e invita al descanso, con una leve claridad mental de fondo que evita la sedación pesada. Es una variedad de tendencia nocturna, ideal para desconectar al final del día.
Y produce muchísimo: de 450 a 650 g/m² en interior y de 450 a 650 gramos por planta en exterior, con cogollos densos y cubiertos de resina. Esa combinación de efecto relajante y gran cosecha la hace muy atractiva, sobre todo para el criador que selecciona sus mejores ejemplares.
Semillas regulares: qué son y por qué elegirlas
Una semilla regular es la semilla natural del cannabis: da plantas de los dos sexos, masculinas y femeninas, en una proporción parecida. Frente a la feminizada, no está manipulada para dar solo flores, lo que la convierte en la opción preferida de los criadores y de quien quiere trabajar su propia genética.
¿Por qué elegirla? Porque las plantas masculinas son imprescindibles para producir polen, hacer cruces y crear semillas propias; y porque muchos cultivadores consideran que la genética regular es más estable y vigorosa, ideal para seleccionar madres y conservar un linaje. Es la vía del cultivador que va más allá de una sola cosecha.
Cómo identificar el sexo de las plantas
Al ser una semilla regular, aprender a identificar el sexo es el paso clave de este cultivo. Las plantas muestran su sexo al inicio de la floración, cuando cambias el fotoperiodo a 12/12 en interior o cuando bajan las horas de luz en exterior. Saber identificar el sexo a tiempo te permite decidir qué plantas conservas y cuáles apartas.
Para identificar el sexo, fíjate en las prefloras que asoman en los nudos, donde la rama se une al tallo. Las plantas femeninas muestran unos pelillos blancos y finos (pistilos) que buscan el polen; las masculinas forman unos pequeños sacos redondeados de polen, sin pelillos. Esa diferencia es la base para identificar el sexo con seguridad.
Si tu objetivo es cosechar flores, aparta las plantas masculinas en cuanto puedas identificar el sexo, antes de que abran sus sacos y polinicen el cultivo. Si crías, en cambio, seleccionarás los mejores machos por su vigor y aroma. Revisa los nudos a diario en esos días clave: identificar el sexo pronto evita sorpresas y protege tu cosecha. Con un poco de práctica, identificar el sexo se vuelve rápido y fiable.
Sabor y efecto: combustible dulzón y relajación
El sabor es lo que la marca: a diésel y afrutado, con ese fondo a combustible dulzón que hereda de su lado OG, apoyado en terpenos como el limoneno, el linalool y el citral. Es un perfil intenso y goloso a la vez, que gana matices con un buen curado.
El efecto acompaña a su carácter índica. Con un THC medio, del 15 al 20%, ofrece una relajación corporal cálida y envolvente, que alivia la tensión y prepara para el descanso, con un leve toque mental que la equilibra. Es un efecto de tendencia nocturna, tranquilo y sabroso, sin colocón excesivo.
Germinación y fase vegetativa
Germina en papel de cocina: dos servilletas húmedas, semillas separadas unos 2 cm, plato tapado y oscuridad entre 21 y 26 °C. La raíz asoma en 24 a 120 horas; luego la pasas a sustrato con la raíz hacia abajo y riegas con agua a pH entre 5,5 y 6,5.
En vegetativo crece robusta y compacta, con una estructura sólida que aguanta bien el peso de sus cogollos. Es buen momento para trabajarla con topping o LST y abrir su estructura, y para observar el vigor de cada planta de cara a la selección, sobre todo si vas a cultivarla en interior.
| Característica | Dato de Cake Bomb Regular |
|---|---|
| Tipo de semilla | Regular |
| Genética | 60% índica / 40% sativa |
| Linaje | Do-Si-Dos × PCS1 (WiFi3 × Scott’s OG × Casper OG) |
| THC / CBD | 15–20% (medio) / 0,2% |
| Terpenos | Limoneno, linalool, borneol, citral, terpineol |
| Sabores | Diésel, afrutado |
| Efectos | Relajante, corporal, enfocado |
| Floración | 8–10 semanas |
| Altura | ~150 cm |
| Rendimiento | 450–650 g/m² interior · 450–650 g/planta exterior |
| Clima / Cosecha | Templado / octubre |
| Dificultad | Media, para cultivadores con algo de experiencia |
Cómo cultivar Cake Bomb Regular en interior
En interior rinde de 450 a 650 g/m², una cifra alta, con cogollos densos y muy resinosos. Su porte medio y compacto la hace muy manejable en armario, donde controlas la luz y la humedad a tu gusto.
El método SCROG le va de maravilla para igualar el dosel y aprovechar cada foco. Con 18 horas de luz en vegetativo, el cambio a 12/12 para florecer, una temperatura de 20 a 26 °C y una humedad del 40 al 50% en floración, sacas su mejor versión. Recuerda que el paso a 12/12 es también el momento de empezar a identificar el sexo de tus plantas.
Cómo cultivar Cake Bomb Regular en exterior
Al aire libre da cosechas de 450 a 650 gramos por planta. Cosecha sobre octubre, así que dale una temporada soleada. Le va el clima templado y mediterráneo, donde su lado índica se expresa a pleno y engorda unos cogollos compactos.
Con espacio, buen sol y una maceta grande, se convierte en una planta generosa y agradecida. Conviene tutorar sus ramas cargadas de cogollos. En la recta final de floración conviene vigilar la humedad, ya que sus cogollos densos pueden retener agua.
¿Qué altura alcanza Cake Bomb Regular?
Ronda los 150 cm, una altura media y muy manejable, propia de su dominancia índica. Es un porte compacto que encaja bien tanto en armario como en un balcón o jardín.
Un topping temprano, el LST o el SCROG reparten la energía entre varias ramas y abren el dosel, lo que mejora la aireación y el reparto de luz. En interior, ese trabajo de estructura marca la diferencia en la cosecha final.
Floración y abonado
La floración dura de 8 a 10 semanas, un plazo cómodo y eficiente. En ese tramo la planta forma cogollos densos y ricos en tricomas, con ese aroma a diésel dulzón que se intensifica y llena el espacio.
En abonado, nitrógeno alto en vegetativo y giro al fósforo y potasio en floración para engordar los cogollos. Por su gran producción agradece un aporte constante, pero sin excesos. Las dos últimas semanas, solo agua para limpiar sabores y afinar ese perfil a combustible afrutado.
Plagas, enfermedades y control de olores
Es una planta robusta, de estructura sólida y genética estable, muy agradecida en el día a día. Aun así, conviene prevenir: en interior, revisa el envés de las hojas por araña roja y mosca blanca; en exterior, neem en vegetativo y trampas cromáticas.
Sus cogollos densos piden vigilar la humedad al final para evitar el moho. Su aroma a diésel es intenso en floración, así que el filtro de carbono es muy recomendable en interior si buscas discreción.
Cosecha, secado y curado
Corta cuando la mayoría de los tricomas estén lechosos, con algunos ámbar si buscas un efecto más relajante y nocturno. Ese punto realza su carácter índica.
Seca las ramas colgadas en oscuridad, entre 18 y 20 °C y un 50 a 55% de humedad, durante una o dos semanas. Después, cura los cogollos en botes de cristal, abriéndolos a diario la primera semana. El curado es el que termina de pulir ese sabor a diésel afrutado y suaviza el humo.
Esquejes, madres y cruces
Aquí es donde una semilla regular brilla. Una vez identificado el sexo, puedes seleccionar tu mejor planta femenina como madre y conservarla mediante esquejes, repitiendo ese fenotipo tan sabroso sin volver a germinar. Corta un esqueje de 10 a 15 cm de una rama lateral, sella en bisel bajo un nudo, moja en hormona de enraizamiento y planta en lana de roca húmeda entre 22 y 25 °C bajo cúpula; en una o dos semanas enraíza.
Y si te animas a criar, la Cake Bomb Regular es una base excelente: elige un macho vigoroso y aromático, recoge su polen y poliniza una rama de tu mejor madre para crear tus propias semillas. Así conservas y multiplicas este linaje OG Kush a tu gusto. Su resina, además, da mucho juego en extracciones como hachís, bubble hash o rosin.

¿Merece la pena cultivar Cake Bomb Regular?
Si eres criador o quieres dar el salto a la genética regular, es una elección redonda. Reúne el sabor a diésel afrutado, la relajación índica de la familia OG Kush, grandes cosechas dentro y fuera, y una genética estable ideal para seleccionar madres y hacer cruces. Está entre las semillas regulares más sabrosas del catálogo.
Su punto a tener en cuenta es que exige algo de experiencia: hay que identificar el sexo y apartar los machos a tiempo, y vigilar la humedad al final por sus cogollos densos. A cambio, ofrece todo lo que busca un cultivador avanzado. Puedes ver precio y disponibilidad en la ficha de las semillas de Cake Bomb Regular.
Preguntas frecuentes sobre la Cake Bomb Regular
¿A qué sabe la Cake Bomb Regular?
A diésel y afrutado, con ese fondo a combustible dulzón que hereda de su lado OG Kush, un perfil intenso y goloso a la vez. Se apoya en terpenos como el limoneno, el linalool y el citral. Un buen curado en botes de cristal termina de realzar ese contraste tan característico entre el diésel y la fruta.
¿Por qué elegir Cake Bomb en versión regular?
Porque la semilla regular da plantas de los dos sexos y es la opción de los criadores: permite seleccionar machos para hacer cruces y madres para conservar por esquejes. Muchos cultivadores valoran además su genética estable y vigorosa. Es la vía para trabajar tu propio linaje OG Kush, más allá de una sola cosecha.
¿Cuánto rinde la Cake Bomb Regular?
Bastante: de 450 a 650 gramos por metro cuadrado en interior y de 450 a 650 gramos por planta en exterior, con cogollos densos y muy resinosos. Su floración de 8 a 10 semanas es corta y eficiente, aunque recuerda que parte de las plantas serán masculinas y se apartan del cómputo de flores.
¿Es difícil cultivar Cake Bomb Regular?
Es de dificultad media, pensada para cultivadores con algo de experiencia. La planta en sí es robusta y agradecida, pero al ser regular hay que identificar el sexo al inicio de floración y apartar los machos a tiempo si buscas cogollos. Con esa vigilancia y buena ventilación al final, es un cultivo muy llevadero.


